
148 El asEntamiEnto dE tEjada. Floruit y lapsus dE un EnclavE campiñés a la luz dE las ...
REvista onoba, 2024, Nº 12
https://doi.org/10.33776/onoba.vi12.8324
Más completo, aunque no demasiado preciso, es
el testimonio de la Crónica de Alfonso X, que atri-
buye la conquista de Tejada al rey sabio y la explica,
al igual que la toma de Niebla, como consecuen-
cia de la inseguridad que para la recién conquista-
da Sevilla representaba la presencia musulmana en
núcleos tan cercanos como Ţalyāţa y Niebla. La
Crónica no aporta fecha sobre los hechos y se limita
a indicar que la villa era gobernada por un “rey” lla-
mado Hamet, quien, tras un corto asedio, se rindió
a cambio de poder marchar seguro, dirigiéndose al
otro lado del Estrecho (García Sanjuán, 2003, 28).
Al igual que para el caso de las incursiones nor-
mandas en el sitio, no hay plena unanimidad acerca
de su toma cristiana. Así J. González (1951) se incli-
na por considerarla obra de Fernando III, a partir
del hecho de que desde la conquista de Sevilla tanto
Niebla como Tejada fuesen tributarias de Fernando
III, de modo que el mencionado Hamet pudo ser
uno de los caudillos sevillanos que rmaron la capi-
tulación de 124819. Pero, la historiografía posterior,
19 La conquista de Tejada no se hizo en tiempo de
Alfonso X: se dice que éste, en 1253, tomó Tejada, defen-
dida por un moro llamado Hamete, por parte del cual
Sevilla recibía daño (Crónicas de los reyes de Castilla
desde don Alfonso el sabio hasta los católicos don Fer-
nando doña Isabel. B. A. E., 1919, t. 66, pág 4). No
consta la fecha en que se incorporó Tejada con su alfoz:
lo probable es que cayese con Sevilla o un poco después.
Desde luego la ganó Fernando III, quien dejó estable-
cida la frontera con el reinecillo de Niebla; en la parte
del repartimiento que ejecutó asentó por lo menos 65
almogávares y almocadenes en los campos y población
de Tejada, así como en las alquerías de ésta, en con-
creto Gelurauz, Benaque y Manzanilla (II-37 y Col.
123 y 124). Lo más probable es que se entregase me-
diante capitulación o acaso por pacto, evacuándola la
mayor parte de los musulmanes; con eso se justica el
asentamiento de cristianos; es posible que los restantes
emigrasen al comenzar su reinado don Alfonso; eso ex-
plicaría el compromiso de ése para con el señor o reye-
zuelo de Tejada, al que dio, sin duda en compensación
de su pérdida, una heredad que compró expresamente
para él, la del Callit, que anteriormente durante el mis-
mo repartimiento se había dado a Orti Ortiz al cual a
cambio dio el rey otra en Alcalá de Tejada (I-46). La
reforma de don Alfonso pudo consistir en evacuar los
moros restantes, como hizo luego en Morón, mediante
buena compensación al jefe de los mismos, y tal vez sea
la única base de la conquista de Tejada que le atribuye
esa desacreditada crónica, seguida por algunos auto-
res, pues por otras fuentes, en concreto un documento se
sabe que la primera conquista del reinado de Alfonso X
fue Niebla (González González, 1951, reed. 1981, Vol I. 213-
214, nota al pie 214).
de manera unánime, se inclina por atribuir la toma
de Tejada a Alfonso X, con base en la credibilidad
que merece el relato de la Crónica homónima, se-
gún la cual la primera acción militar de este monar-
ca en 1253, tras la muerte de su padre, fue el asedio
y conquista de Tejada, “venciendo a Hamet, su
rey; y ganado [el lugar] se lo dio a esta ciudad
(de Sevilla) por sus propios, texto recogido por
el cronista Espinosa de los Monteros en 1630. Gon-
zález Jiménez fecha la caída de Ţalyāţa antes de
la primavera de 1253, “ya que el Iº de mayo de ese
año, al efectuarse el repartimiento de Sevilla, Tejada
fue incluida dentro del territorio repartido”20. Con
todo, parece que el proceso de reconquista del terri-
torio onubense es de los menos conocidos de todo
el occidente de al-Andalus siendo así que no hay
pleno consenso ni en las propias fuentes ni por ello
entre los diferentes especialistas en lo que respecta
a algo tan fundamental como la propia cronología
de los hechos ocurridos, de tal modo que salvo la
fecha asegurada de la conquista de Niebla por Al-
fonso X en 1262, las relativas a otros lugares como
Tejada, Ayamonte o la zona serrana “no dejan de
ser conjeturas más o menos fundadas” (García
Sanjuán, 2003, 112). No obstante, dado que Tejada
formó parte de los territorios incluidos en el repar-
timiento de Sevilla que comenzó el 1 de mayo de
1253, habría que situar la conquista entre el acceso
al trono de Alfonso X -1252- y la anteriormente
referida (García Sanjuán, 2003, 118).
El análisis de la terminología que suministran
estos escasos testimonios (García Sanjuán, 2002 a,
38; 2003, 264-265) permite constatar que Ţalyāţa
aparece, en distintos contextos históricos, vincula-
da a los tres conceptos principales del poblamiento
en al-Andalus, aldea, fortaleza y ciudad. De las
seis veces en las que el topónimo aparece asociado a
un concepto poblacional, las fuentes atestiguan un
superior índice de frecuencia de los relativos al ám-
bito rural,
hișn
(dos veces, Ibn al-Qütiyya e Ibn
Baškuwāl) y qarya (tres veces, Ibn Hayyān e Ibn
20 Ésta es la referencia literal que se contiene en el ín-
dice geográco de la obra sobre el Repartimiento de Sevilla
(González González, 1951, reed. 1981, Vol II, 488): Tejada,
la Talyata que gura en cronistas musulmanes, en los
que la forma puede confundirla con Tablada. El Casti-
llo de Tejada fue conquistado por Aben Meruán (Abe-
nalcoitia, p.4 y 94); al conquistar Fern. III Sevilla no
entró en su suerte, independizándose sin duda median-
te pacto con ese rey, quebrantado poco después, ya que
consta que Alf. X la reparte con Sevilla, como uno de sus
distritos. […].